No te preocupes por el futuro. O preocúpate si quieres, pero sabiendo que eso ayuda lo mismo que masticar chicle para resolver una ecuación matemática. Los verdaderos problemas de la vida serán cosas que ni se te habían pasado por la cabeza, de esas que te cogen por sorpresa a las cuatro de la tarde de un martes perezoso.

0 rayos de sol:
Publicar un comentario